En el camino, empecé a investigar. Descubrí que en México existen principios muy claros cuando se trata de menores, y que las instituciones educativas deberían actuar con responsabilidad, proporcionalidad y transparencia.
Privilegiar el diálogo.
Aplicar medidas proporcionales.
Involucrar a las familias.
Actuar con transparencia.
Y sin embargo, cuando estás dentro de una situación real, te das cuenta de algo:
Saber que existen estos principios…no siempre significa que se estén aplicando.
Buscando entender mejor, fui más allá de México.
Leí recomendaciones de organismos internacionales.
Y hay algo que se repite en todos:
Cuando hay una situación delicada entre menores:
No se debe etiquetar sin proceso.
No se debe exponer sin cuidado.
No se debe concluir sin investigar.
No se debe dañar mientras se intenta corregir.
El objetivo no es castigar primero.
Es entender primero.